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El glifosato y la salud humana: respuesta a las acusaciones de correlación

Algunos artículos recientes (dos de Samsel y Seneff1 y uno de Nancy Swanson2 ) intentan establecer relaciones causales entre el glifosato y una serie de enfermedades y afecciones en los seres humanos.
© iStockphoto.com/Aseev
Un tema común evidente en estas publicaciones es la presentación de glifosato como un factor causal (o al menos un eslabón en una cadena de factores causales) relacionado con numerosas enfermedades y afecciones, incluyendo autismo, Alzheimer, obesidad, anorexia nervosa, enfermedad hepática, trastornos reproductivos y evolutivos, e incluso cáncer.
 
Sin embargo, estos estudios no presentan datos nuevos y son de baja calidad científica, ya  que no pueden considerarse como estudios valiosos de investigación toxicológica sino más bien como especulaciones hipotéticas sobre diversos temas.
 
El artículo más reciente (Swanson et al) relaciona numerosas observaciones en un intento de establecer una cadena causal entre el glifosato y diversos problemas de salud. Sin embargo, muchas de las observaciones individuales incluidas son incorrectas o no están bien establecidas. Ninguna de las asociaciones a enfermedades está apoyada por observaciones o evaluaciones toxicológicas que relacionen la exposición al glifosato con estos resultados de enfermedad en las poblaciones humanas.
 
En resumen, los autores han planteado una serie de hipótesis muy elaboradas en relación con la causa, en ausencia absoluta de asociaciones observables. Cuando es incorrecta una de las premisas o eslabones de la cadena de hipótesis en general, pierde validez la totalidad de la hipótesis. Además, el enfoque de los autores no considera otras causas hipotéticas, a pesar de la elevada complejidad de los sistemas biológicos.
 
De hecho, las evaluaciones de riesgo previas han establecido que el glifosato cuenta con un bajo grado de toxicidad para los mamíferos. Uno de los motivos es que su efecto está dirigido a una vía metabólica que, si bien presente en las plantas, no lo está en los animales. Los completos estudios toxicológicos con animales han demostrado que el glifosato no provoca cáncer, ni defectos de nacimiento, efectos mutagénicos, efectos en el sistema nervioso ni problemas para la reproducción3.
 
Tras una revisión exhaustiva de todos los datos toxicológicos disponibles, la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) de los EE.UU. concluyó que el glifosato debe clasificarse bajo la Categoría E (“Evidencia de No-Carcenogenicidad en los Seres Humanos”)4. Además, numerosas evaluaciones sanitarias realizadas por autoridades públicas durante los últimos 40 años han hasta la fecha concluido que el glifosato no conlleva ningún riesgo inaceptable para la salud humana.
 
Entropy 2013, 15(4), 1416-1463; Interdiscip Toxicol. 2013; Vol. 6(4): 159–184.
Journal of Organic Systems, 9(2), 2014.
U.S. EPA, 1993; Williams et al., 2000; Williams et al., 2012; Kier and Kirkland, 2013; European Commission, 2002; JMPR, 2004.
4 U.S. EPA, 1993.
 

Last update: 06 February 2015